Descifrando epígrafes romanos VII: Ocio y espectáculos II

agosto 30, 2018 Escrito por: Tablilla De Cera - No hay comentarios

Para esta séptima entrega de nuestra serie de artículos epigráficos donde hacemos una reconstrucción de diferentes aspectos de la vida en época romana a través su epigrafía vamos a continuar el hilo de la sexta entrega para seguir explicando algunos puntos más sobre el mundo de los espectáculos y el ocio romano. En el mes de febrero analizamos la gladiatura con varios ejemplos de tipología gladiatoria, desde los tipos más arcaicos como el samnita, algunos más exóticos como el esedario y tipos más comunes como el secutor. También analizamos a los venatores (cazadores) y la organización de unos juegos (munera) por parte de los magistrados. En esta segunda parte completaremos el munus gladiatorio, nos dedicaremos al teatro, al circo y a juego en las tabernas. Y si normalmente solemos analizar epígrafes funerarios (aunque no siempre, recordemos los cargos públicos), en esta ocasión solo traemos uno, mientras que analizaremos un par de grafitos y una dedicación pública.

Los Juegos de Nola de Marco Cominio Heredis.

De Epigraphik-Datenbank Clauss / Slaby nº de registro 10237

MUNUS NOLAE DE QUADRIDU[O] M(ARCUS) COMINII HEREDI[S]
PRI(N)CEPS NER(ONIANUS) XII Ɔ X V(ICIT)
HILARUS NER(ONIANUS) XIV Ɔ XII V(ICIT)
CREUNUS VII Ɔ V M(ISSUS EST)
Juegos [gladiatorios] de Nola, [organizados] durante cuatro días por Marco Cominio Heredis.
El primero de los neronianos. 12 victorias, 5 coronas. Vencedor.
Hilario Neroniano, 14 victorias. Vencedor. 12[tachado]
Creuno 7 victorias. 5 coronas. Perdonado. [varios tachones]
-Ficha del epígrafe nº CIL IV, 10237 –

Este grafito es muy ilustrativo respecto a los juegos gladiatorios. En los dibujos se nos representa un combate entre lo que parece ser un hoplomaco a la derecha dado el escudo pequeño y circular que lleva y las grebas altas, aunque no hay rastro de la lanza, que era el arma distintiva aparte de un puñal como último recurso. Su nombre según la inscripción que figura encima sería Creuno, un gladiador con 7 victorias en su carrera, 5 veces premiado con una corona a la que se ataba unas cintas (durante la república era más común entregar una palma) pero que, en esta ocasión, acabó derrotado por su contrincante y perdonado por el editor de los juegos.

Por otro lado tenemos a Hilario Neroniano, un gladiador que parece ser tracio o murmillo (los oponentes habituales del hoplomachus), aunque la pared donde se encontró el grafito presentaba una rotura en el espacio donde deberíamos identificar el gladius (murmillo) o la sica (tracio) y el escudo (grande para el murmillo, medio para el tracio). Hilario, hasta la fecha del combate que se representa, contaba con 14 victorias y con este combate sumaría una más ya que el autor nos lo señala con la V del vencedor (vicit). Junto a la espalda de Hilario aparece “Princeps neronianus”, que no debemos identificar con el emperador Nerón ya que se refiere al propio gladiador, citándolo como “el primero de los neronianos”. ¿Quienes son estos neronianos que aparecen también en el cognomen de Hilario?, se trata de una de las escuelas gladiatorias más destacadas en los primeros siglos del imperio, los neronianos entrenaban en Capua, no lejos de Nola y pertenecían a la casa imperial pues la escuela fue fundada por Nerón. Hilario, como primero entre los neronianos, era pues uno de los favoritos de entre los gladiadores de la escuela imperial en estos años. Junto a esta alusión nos aparecen 12 victorias (frente a las 14 que cita arriba) y 5 coronas y se repite como ganador. Quizás sea un error del autor (además el 12 aparece tachado más arriba) al querer recalcar la importancia y fama de Hilario.

Junto a los dibujos de los gladiadores también aparecen una serie de músicos dando cuenta del espectáculo musical que se ofrecía como acompañamiento durante los combates.

Eutyches, auriga sin gloria.

De Hispania Epigraphica nº de registro 10001

D(IS) M(ANIBUS)
EUTYCHETI
AURIG(AE) ANN(ORUM) XXII
FL(AVIUS) RUFINUS ET
SEMP(RONIA) DSIOFANISSERVO B(ENE) M(ERENTI) F(ECERUNT)
HOC RUDIS AURIGAE REQUIESCUNT OSSA SEPULCHRO
NEC TAMEN IGNARI FLECTERE LORA MANU
IAM QUI QUADRIIUGOS AUDEREM SCANDERE CURRUS
ET TANEM A BIIUGIS NON REMOVERER EQUIS
INVIDERE MEIS ANNIS CRUDELIA FATA
FATA QUIBUS NEQUEAS OPPOSUISSE MANUS
NEC MIHI CONCESSA EST MORITURO GLORIA CIRCI
DONARET LACRIMAS NE PIA TURBA MIHI
USSERE ARDENTES INTUS MEA VISCERA MORBI
VINCERE QUOS MEDICAE NON POTUERE MANUS
SPARGE PRECOR FLORES SUPRA MEA BUSTA VIATOR
FAVISTI VIVO FORSITAM IPSE MIHI
A los dioses Manes.
Eutyches, auriga de 22 años.
Flavio Rufino y
Sempronia Diofanis lo hicieron para esclavo que bien lo merece.
En este sepulcro están los huesos de un auriga novel
y sin embargo diestro en el uso de las riendas.
Yo, que conducía sin miedo carros de cuatro caballos [cuadrigas],
no tuve permiso para conducir más que los de dos [bigas].
Los hados, los crueles hados, de los que no es posible oponer resistencia, tuvieron envidia mi juventud y, al morir, no me fue concedida la gloria del circo,
Donde la multitud vertería lágrimas por mi.
Abrasaron mis entrañas ardores,
a los que no pudieron poner remedio los médicos.
Viajero, esparce tiernas flores sobre mi busto,
que quizás estando vivo hubieras hecho.
-Ficha del epígrafe nº 10001-

En primer lugar es necesario indicar que nuestra traducción es aproximada teniendo en cuenta que la estela de Eutyches está escrita en verso hexámetro, un tipo de verso popular en el mundo grecolatino en el que no pretendemos entrar pero que ya, para empezar, nos da cuenta del elevado coste que pagaron Flavio Rufino y Sempronia Diofanis en honor de su esclavo al lapicida, que además debió de destacar entre los profesionales del gremio. Observemos que las únicas abreviaturas del texto (paréntesis) contienen aquellos datos epigráficos habituales en cualquier estela funeraria mientras que el resto del texto no contiene ninguna para no romper los versos ni su significado poético.

Nuestro protagonista es a todas luces un esclavo cuyo cognomen es de origen griego aunque es imposible saber si él, era griego ya que como insistimos siempre, los cognomina de esclavo eran decididos por el amo, que podía conservar su nombre de origen o renombrar con uno más acorde a su gusto o a la tarea desempeñada. Así, mientras que congomina de origen galo-germano solían ser habituales en gladiadores por su fiera reminiscencia, los griegos solían usarse en esclavos de tareas más elevadas (como el profesorado para los hijos del domine) e igualmente, entre los aurigas también contamos con buen número de cognomina griegos.

El auriga es el nombre genérico para el conductor de carros en las carreras en el circo, espectáculo que levantaba verdaderas pasiones entre la sociedad romana y que a diferencia de las munera gladiatoria y quizás debido a la corta y solitaria carrera profesional del gladiador, las carreras de cuadrigas favorecieron la creación de equipos (rojos, azules, verdes y blancos principalmente) y los consiguientes clubes de fans, que en un fenómeno perfectamente comparable con los equipos de fútbol actual, en ocasiones derivaron en bandas callejeras donde se mezclaba el deporte, la política y la religión. Tan solo basta con mencionar la revuelta de Niká (532 d.C.) en la ciudad de Constantinopla bajo el gobierno del emperador Justiniano I (ya durante el periodo Bizantino), cuyo comienzo fue una disputa entre el los partidarios de los verdes, que solían ser apoyados por trabajadores cualificados (comerciantes, personal de la administración…) y profesaban el cristianismo monofisita y los azules, representados por las capas aristocráticas de la sociedad (la casa imperial entre ellos) y el cristianismo oficial (aun no se había separado la iglesia ortodoxa y la romana). Estas carreras posiblemente tengan un origen primitivo con la aparición de los carros, en Roma ya aparecen mencionadas con Rómulo tomadas del mundo etrusco-griego y su duración alcanza incluso el siglo IX aunque ya desde la revuelta de Niká y la represión del general Belisario el fenómeno del circo empieza a decaer.

Esta estela es interesantísima para conocer la estructura interna de este deporte de masas pues tenemos una referencia clave cuando sus amos citan en boca de Eutyches que solo tenía permiso para correr con bigas (un carro tirado por dos caballos) y que le fue negada la gloria del circo. En una comparativa con los gladiadores podríamos interpretar esto como que no obtuvo la palma de la victoria, pero esto no tendría sentido en una estela tan cara dedicada a un esclavo sin méritos. La clave está en su juventud (22 años) y en la alusión a la prohibición de conducir cuadrigas (cuatro caballos en el carro) que nos señala que efectivamente, Eutyches no corrió en el circo ni en unos juegos oficiales, donde solo se llevaban a cabo carreras de cuadrigas, dejando las bigas para recintos provisionales e improvisados y para el periodo de formación de los futuros aurigas que los especialistas estiman que sería de 10 años empezando desde muy jóven. Se estima que para la edad de nuestro protagonista o incluso antes, el auriga, un término genérico para describir al corredor de carros, pasaría a conducir cuadrigas y entrar así en los circuitos oficiales ya como profesional cuyo término para este tipo de aurigas parece haber sido el de agitatores. Eutyches, que ya parecía dominar la cuadriga, debió de estar a punto de convertirse en uno de los agitatores cuando le sobrevino la muerte por enfermedad.

Sobre sus amos poco podemos especular; La ausencia de tria nómina en el varón en el contexto de la época imperial quizás podría remitirnos a un latii y e igualmente el cognomen Diofanis de la mujer, de origen griego, nos remita al estatus de latii o quizás hasta una antigua esclava liberada (una liberta manumitida por un latii) pero son especulaciones.

Cato dedica una estatua al princeps Nerón en el teatro.

De Hispania Epigraphica nº de registro 21272

NERONI CLAUDIO DIVI CLAUDI F(ILIO) GERMA[NICI C]AESA[RIS NEP(OTI) TI(BERI) C]AESARIS [PRON(EPOTI) DIVI AUGISTI ABN(EPOTI) CAESARI] AUG(USTO) GERMANICO PONT(IFICI) MAX(IMO) TRIB(UNICIA) POT(ESTATE) III IMP(ERATORI) III CO(N)S(ULI) II DESIGNATO III PROSCAENIUM ET ORCHESTRAM CUM ORNAENTIS AUGUSLATIS PERPETUUS C(AIUS) HEIUS PRIMUS CATO HEIA[- – – D(ONUM) D(EDIT)]
Para Nerón Claudio César Augusto Germánico, hijo del divino Clauido, nieto de Germánico César, bisnieto de Tiberio César, tataranieto del divino Augusto; pontífice máximo, en su tercera tribunicia potestad, tres veces aclamado vencedor, en su segundo consulado y designado para un tercero. Lo dedicó en el proscenio y la orquesta con perpetuos ornamentos de los Augustalis Cayo Heio Primo Cato…
-Ficha del epígrafe nº 21272 –

Entre las opciones de ocio para el habitante de Roma o de una colonia o municipium romano también se encontraba el teatro. Transmitido a través de los griegos entorno al siglo III a.C. cuando se produce la conquista de Tarento y se adquiere la zona de influencia de la Magna Grecia, los romanos comenzarán tomando la moda griega imperante con las grandes tragedias épicas sobre héroes homéricos como muestra la obra de uno de sus primeros autores, Livio Andrónico, de origen griego y esclavo que acabará manumitido por sus patrones de la gens Livia y se convertirá en un respetado literato. Sin embargo en Roma no terminará de triunfar la tragedia, que quizás resultaba demasiado elitista para una Roma que abría los espectáculos a todas las capas de la sociedad (en el mundo griego también pero con ciertas reservas) y cuya influencia en el panorama internacional permitía la integración de diferentes estilos culturales. La gran pasión de los romanos será la comedia aunque el teatro será una especie de ocio menor en comparación con las grandes masas que movía el circo y el anfiteatro.

Resulta curioso a nuestros ojos de personas del siglo XXI pero los actores no obtenían la fama que si hemos visto en gladiadores y aurigas. Los grandes literatos fueron reconocidos y es de suponer que las compañías teatrales tendrían buena o mala fama en los lugares que pisaban en función de si gustaban al público o resultaban mediocres pero los actores, las personas que ejercían el oficio, no tenían renombre. Cuando hablamos de los profesionales del ocio, ya sean gladiadores, aurigas o actores, estamos hablando de personas consideradas infames, término cuyo carácter despectivo es lo de menos ya que estos oficios carecían de dignitas al ser una exhibición pública de la persona, también tenía connotaciones negativas religiosas/supersticiosas. No obstante, tanto gladiadores como aurigas causaban furor y podían alcanzar fama y reconocimiento, y la profesión era una posible salida para ciudadanos endeudados que intentasen saldar sus cuentas de esta peligrosa forma, cosa que no ocurría con el oficio de actor que aparte de mal considerado estaba prohibido para todo ciudadano romano y solo ya entrado el principado se permitirá a las mujeres participar en obras de carácter mímico (que por otro lado tenían mucho éxito) ya que habitualmente todos los personajes (femeninos y masculinos) eran interpretados por varones esclavos y algún liberto, todos con máscaras en el rostro.

Fruto de esta infamia resulta lógico que no encontremos estelas funerarias dedicadas a actores o al menos que indiquen su profesión. En su lugar hemos traído la dedicación de una estatua por parte de un prohombre del municipium de Olissipo (Lisboa) al princeps Nerón en el teatro del municipium. Esta estatua de Nerón (el nombre de los princeps y los títulos imperiales los abordaremos en un artículo futuro, no entramos en ello por ahora) estaba colocada, según cita la dedicatoria, junto a la orquestra (lugar para músicos) y el proscenio (espacio que dividía la escena y la orquestra) y, aunque falta parte de la inscripción, cerca del lugar donde se sentaban los sacerdotes del culto imperial (augustalis). El dedicante, Cayo Heio Primo Cato, debió de ser uno de los personajes mas destacados del municipium debido al sitio privilegiado donde sitúa la estatua, quizás miembro del colegio de los augustales de Olissipo y seguramente debió ejercer alguna magistratura, por tanto y aunque no podamos asegurarlo, se trataría de un ciudadano romano.

Pelea a una caupona.

De Epigraphik-Datenbank Clauss / Slaby nº de registro 03494

-EXSI
-NON TRIAS DUAS EST

-NOXSI A ME TRIA ECO FUI
-OR(O) TE FELLATOR ECO FUI
-ITIS FORAS RIXSATIS

-¡Sale! [el número deseado]
-No es un tres, sino un dos.

-¡Tramposo!, ¡he sacado un tres!, ¡he ganado yo!.
-¡Mamón!, ¡he ganado yo!.
-¡Id fuera a reñir!
-Ficha del epígrafe nº CIL IV, 03494-

No podemos cerrar el apartado de ocio sin hacer una breve mención a los juegos del día a día, lejos de los espectáculos de masas que hemos estado viendo. En esta ocasión nuestra inscripción está pintada en una pared y aparece ilustrada. Nos encontramos en la caupona de Salvius, una taberna en Pompeya que apareció con este y otros graffitis en sus paredes. La primera escena representa a dos hombres jugando a algún tipo de juego en el que se hace necesario un tablero y fichas, estos juegos de tablero o juegos con tabas o únicamente dados, eran comunes en amplias capas de la sociedad como forma de pasar el tiempo en los ratos muertos. Así, mientras se fomentaban estos juegos entre los niños para alimentar su astucia y su carácter, se prohibían para los adultos en la mayor parte de las situaciones y lugares (durante las fiestas saturnales sí se permitía el juego), tanto en el ámbito civil en capuonas (tabernas) como la del pompeyano Salvius, como en el mundo militar, donde no es raro encontrar alguna pieza de juego en los campamentos. La legislación más antigua que conocemos respecto a la prohibición de los juegos nos la cita Plauto a finales del siglo III a.C., la lex alearia, una ley que permitía al perdedor realizar una especie de demanda para minimizar las pérdidas, intentando así reducir las ganancias, evitando el endeudamiento por juego de la población e intentando que estos juegos fuesen menos rentables y por tanto atrayentes como forma de ganar dinero rápido. A lo largo de la república y del periodo imperial se continuó legislando con mayor o menor dureza sobre el juego pero no parece ser que se consiguiese frenar.

No es que el juego estuviese considerado como infame tal cual ocurría con nuestros anteriores protagonistas. De hecho era algo que unía a todos los estratos sociales, desde el cónsul al simple legionario (Julio César elaboró un manual sobre el juego que se perdió intencionadamente en tiempos de Augusto por considerarlo algo poco acorde con la nueva deidad, Divus Iulius). El problema del juego nos lo ilustra la segunda viñeta, cuando nuestros protagonistas pasan a insultarse y llegar al enfrentamiento directo, hasta la llegada del dueño de la caupona, que insta a que salgan fuera de su establecimiento para pelearse ya que, al estar prohibido el juego, el dueño no iba a recibir compensación por los daños que sufriese el local.

 

Para reflexionar:
Para esta séptima entrega hemos terminado con un último ejemplo, ilustrado además, sobre el anfiteatro y el mundo de la gladiatura. Hemos visto la fama popular que alcanzaban estos gladiadores y, así mismo, los aurigas, auténticos fenómenos de masas que llegaron a fomentar la creación de problemáticas bandas callejeras. Además hemos observado dos tipos de aurigas, profesionales y no profesionales, y a qué se dedicaba cada tipo. Por otro lado, el hoy bien considerado trabajo de actor, en Roma era una profesión tan “infame” como los dos anteriores (gladiadores y aurigas) pero además carentes de fama a nivel individual. Por último, un grafiti relativo a los juegos de mesa en la calle, en los campamentos o, como en este caso, en una caupona, que además deriva en una pelea con intervención del dueño.

La reflexión en este tipo de artículo siempre es la misma: ¿podríamos hacer el mismo ejercicio con epígrafes actuales?.

 

Para saber más:

La Tablilla de Cera: Descifrando epígrafes romanos I: Estatus socio-jurídico.
La Tablilla de Cera: Descifrando epígrafes romanos II: Cargos públicos.
La Tablilla de Cera: Descifrando epígrafes romanos III: El ejército.
La Tablilla de Cera: Descifrando epígrafes romanos IV: Religión y mundo sacerdotal.
La Tablilla de Cera: Descifrando epígrafes romanos V: Vida cotidiana.
La Tablilla de Cera: Descifrando epígrafes romanos VI: Ocio y espectáculos I
Sobre epigrafía romana hay una extensa labor desde el siglo XIX para recopilar y catalogar de inscripciones. La más completa y antigua recopilación es el Corpus Inscriptionum Latinarum, conocido popularmente como CIL. Se puede consultar en cualquier biblioteca especializada y en la base de datos online que adjuntamos. Desde hace algunos años también contamos con diferentes proyectos para crear bases de datos online, siendo E.A.G.L.E. (Electronic Archive of Greek and Latin Epigraphy) -Universidà di Roma “La Sapienza”- el proyecto más importante ya que, a su vez, reúne las bases de datos más importantes sobre epigrafía griega y latina, entre ellas Hispania Epigraphica -Universidad de Alcalá-, la web de referencia para la realización de este artículo. A destacar también la magnifica base de datos Epigraphic Database Heidelberg -Heildelberg Akademie der Wissenschaften-(incluida también en E.A.G.L.E.) y la increíble herramienta que es el Epimap, mapa de inscripciones enlazado con la base de datos Epigraphik-Datenbank Clauss/Slaby también recomendable.