Descubierto uno de los tramos de acueducto más antiguos de Roma.

abril 11, 2017 Escrito por: Tablilla De Cera - No hay comentarios

Enlace a la noticia: ABC: Colosal hallazgo de un acueducto de 2.300 años en las obras del metro de Roma.

 

Sin duda una de las noticias más destacables de la semana pasada, de la cual se han hecho eco todos los diarios, es el descubrimiento de un tramo de acueducto que aporta una de las cronologías más antiguas para este tipo de construcción.

El descubrimiento se hizo como ya es habitual a poco que se inicien unas obras en el subsuelo de la ciudad del Tïber, al realizar obras de ampliación del metro y poder cimentar el hueco que podemos apreciar en las fotografías, lo cual ha permitido a los arqueólogos realizar una cata para apreciar todos los estratos desde la actualidad hasta los vestigios más antiguos encontrados, un ajuar funerario de la Edad del Hierro.

Aparte de la importancia de la noticia y de su identificación o no con los acueductos que dan las fuentes documentales para las fechas en las que se han datado estos restos (siglo III a.C.), asunto que podemos leer en los enlaces, el detalle que nos interesa destacar es la idea de acueducto que figura en nuestra mente. Si observamos las fotografías de los enlaces no vemos la figura de un acueducto tal cual figura en nuestra mente ya que no observamos puentes ni grandes arcos.

Más bien estamos ante una galería cubierta, que es la forma más habitual de acueducto ya que los grandes arcos como el del acueducto de Segovia, eran soluciones constructivas para un punto muy concreto de todo el tramo del ciclo del agua, desde la toma del agua en un río o similar hasta su desembocadura en la ciudad por medio de fuentes, depósitos y canalizaciones. A lo largo de todo este ciclo, la forma constructiva más habitual era la que apreciamos en este hallazgo, una galería con una pendiente mínima calculada para que el agua discurriese sin estancarse, evitando así la formación de pequeños remolinos o zonas donde se acumulase la tierra en forma de lodo. Además todo el tramo se cubría con losas para mantener el agua en las mejores condiciones, sin que los agentes externos (hojas, piedras, animales) influyesen en la calidad del agua. Para reforzar la salubridad del agua, estas galerías solían tener sistemas desde donde el equipo de los curator aquae (“encargados del agua”) podía observar y acceder al interior para limpiar el acueducto (imaginemos por ejemplo, el daño a la salud que podría causar a los habitantes de la ciudad un único animal muerto atascado en la galería).

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