Imperium. Orígenes y evolución del término.

Julio 17, 2015 Escrito por: Tablilla De Cera - 2 comentarios

La palabra imperio es una palabra latina (imperium) que parece tener un origen etrusco. En origen, imperium significa “poder sobre vida y muerte”. Es decir, que la persona con imperium ya fuese designado o por vinculación mágico-religiosa, tenía derecho de vida o muerte sobre las personas a su cargo. El título es adoptado por Roma como forma jurídico-social aunque con reminiscencias del misticismo etrusco.

En Roma, el Senado otorgaba imperium a sus magistrados superiores en el momento de asumir el cargo; cónsules y pretores en periodo normal o dictator y magister equitum en años excepcionales. Los designados tenían imperium durante su mandato y esto les otorgaba el poder simbólico sobre los soldados a su cargo, poder de vida y muerte ya que podían ordenar la ejecución en principio sin necesidad de juicio (por amotinamiento o falta grave por ejemplo). Al acabar el mandato estas personas perdían su imperium y de igual forma, al cruzar el pomerium de la ciudad de Roma (los límites sagrados de la ciudad).  Luego a grandes rasgos los ciudadanos de la Ciudad estaban sometidos a los organismos estatales y no al poder de los magistrados superiores, a excepción del Pretor designado para administrar justicia en la ciudad de Roma. El ejemplo más claro quizás sean los problemas entre César y el sector optimate del Senado al acabar la guerra de las Galias puesto que si cruzaba el pomerium, perdía su autoridad militar y estaba sometido a las leyes comunes.

Aureo de Sexto Pompeyo donde podemos apreciar las letras IMP, correspondientes a la abreviatura de Imperator. En este caso Sexto hace mención a su padre, Pompeyo Magno, que obtuvo el imperius del Senado varias veces y fue aclamado imperator otras tantas. De: Coin Archives a través de Wikipedia

De igual forma, el título se podía otorgar simbólicamente por medio de las tropas que aclamaban a su general victorioso en alguna batalla. Los soldados aclamaban Imperator a su general, al margen de que tuviese imperius por decreto senatorial o no, para que recibiese los debidos honores asociados a la aclamación , principalmente el conocido triunfo público por las calles de Roma

Antes de asumir las funciones estatales que acabamos de ver,  la palabra imperium también estaba ligada al núcleo familiar: el pater familias, la persona que tenía bajo su cargo el núcleo familiar (esposa, hijos, esclavos y algún familiar cercano), tenía imperium sobre todos ellos y por supuesto, aparte de tomar decisiones sobre adopciones o matrimonios, podía decidir la muerte de un miembro de la familia.
Esta autoridad suprema del pater familia estaba plenamente legislada. Aunque no conocemos el contenido exacto sabemos por autores posteriores que se nos habla de ello en las tablas IV y V de la ley de las 12 tablas (siglo V a.C.). Un ejemplo de este imperium podía ser la “presentación” del hijo o hija recién nacido ante el pater familias; si este consideraba que no era digno (quizás por sospechas de infidelidad, quizás por graves problemas de salud…), el bebe era “apartado” de la familia (dicho de forma amable).

Volviendo a terreno estatal, con Octavio Augusto las cosas se complican: El imperium se había multiplicado con varias formulas y a varios niveles (imperium maius, imperium minor…) para hacer frente a los problemas internos y externos de la pujante res pública. Cuando finalizan las guerras civiles, dado que Octavio es consciente de que asumir la vieja y detestada titulatura de Rex puede traerle problemas, consigue que el Senado le otorgue una serie de títulos que le convierten en la práctica en el hombre fuerte de Roma: pater patriae, augusto, potestas tribunicia… e imperium. Octavio asumirá la mayor parte del tiempo el rango consular, que ya conlleva imperium, pero incluso los años en los que es jurídicamente un “privatus” (sin cargo público), tiene imperium sobre sus conciudadanos, no por nada como pater patriae (padre de la patria) asume las funciones de un pater familias entendiendo que la familia a su cargo son todos los romanos… por tanto tiene poder sobre vida y muerte sobre todos ellos, tiene imperium. Hoy en día, a Octavio y todos los regentes posteriores de Roma, se les tiene erróneamente como “emperadores” cuando en realidad el término más acertado (aunque no único) sería el de primus inter pares (el primero entre sus iguales) para estos primeros siglos a partir de Octavio Augusto (época del Principado) y el de dominus (señor, una fórmula más absolutista) para los siguientes tras la muerte de Alejandro Severo (época del Dominado).

Retrato de Carlomagno por Alberto Durero. De: Wikipedia

El imperium evoluciona durante los siglos siguientes y la palabra se convierte ya a comienzos de la Edad Media en el título imperial que conocemos mejor. Existían los reyes, que tienen el dominio sobre los territorios bajo su dominio y existían los emperadores. Inciso obligado para mencionar que un monarca medieval podía ser Duque (o Marqués, Barón, etc…) en un territorio y Rey en otro de forma completamente independiente.

Normalmente existía un único emperador para toda la cristiandad pero el asunto no estaba tan claro: En el año 800 d.C. León III, Santo Padre de Roma, otorga el título imperial a Carlomagno como defensor de los romanos y esto venía a significar que Carlomagno era el defensor de toda cristiandad. Sin embargo, este suceso hizo protestar al gobierno de Constantinopla, siempre en choque con Roma. El gobernante de Constantinopla y por tanto del imperio Bizantino, era el que venía asumiendo desde la caída de pars occidentalis la vieja titulatura imperial romana bajo la fórmula del basileus, palabra griega que servía para designar a los monarcas griegos y que podemos remontar probablemente a la edad del bronce, por tanto tan antigua o más como la fórmula etrusca que estamos tratando, el imperium. Durante estos años el Basileus (de religión cristiana ortodoxa, recordemos) era la famosa Irene de Bizancio y el conflicto diplomático entre ambas potencias (Francos y Bizantinos) duró hasta el 810, tras mucha correspondencia (entre la que se sospecha algunos intentos de unir lazos familiares entre ambas coronas) y algunos enfrentamientos militares. El asunto quedaría en tablas, con un emperador franco asociado al papado de Roma y un Basileus bizanino en Constantinopla.

El título imperial continua evolucionando en siglos posteriores y tenemos el ejemplo más conocido en el Sacro Imperio, donde el emperador era elegido por los príncipes electores. Príncipes entendidos como primus inter pares dentro de sus propios territorios (como Alfonso X, Rey de Castilla) que a su vez elegían a uno de ellos, el emperador. El imperio Carolingio adquiere el epíteto de Sacro a partir de Federico I Hohenstaufen, llamado Barbarroja, en el contexto de su pugna con el papado de Roma. A partir de esta época el Imperio adquiere unas propiedades novedosas hasta la fecha: no es un Estado-nación ni una federación de reinos. El emperador, tras su elección, adquiere un prestigio único (Alfonso X dilapidó grandes sumas de dinero en su intento fallido por alcanzar la púrpura imperial), es la cabeza visible de la cristiandad y de Europa (muchas de las ideas que siglos después darán lugar a las guerras mundiales y a la Unión Europea nacen aquí).

El imperium cambiaría de manos en 1804 cuando Napoleón Bonaparte se hacía nombrar emperador sin mediación de electores ni del papado. Francisco II, intentaría evitarlo disolviendo el Sacro Imperio tras la derrota germana frente a los franceses en un intento de evitar que Napoelón se apropiara de la legitimidad histórica y el prestigio que otorgaba del título. Desde entonces la dinastía austriaca asumiría el título de emperador hasta el final de la Gran Guerra en 1918 pero el significado, dados los nuevos tiempos, perdería su importancia.

Jeroglífico egipcio que representa al Faraón

Para finalizar, volvamos de nuevo a los orígenes para preguntarnos lo siguiente: Si la palabra es etrusca, ¿qué ocurre en aquellos periodos históricos anteriores a los etruscos?.  Por convención historiográfica llamamos imperio a los periodos en los que dividimos la historia del Egipto Antiguo (Imperio Viejo, Imperio Medio e Imperio Nuevo, aunque también aparece como Reino) y de igual forma, también hablamos del imperio hitita o el imperio asirio. Los historiadores aplicamos términos contemporáneos (o antiguos con un significado contemporáneo) para aplicarlos a un caso del que no conocemos con exactitud el término apropiado pero con unas características que lo hacen similar a los que sí conocemos.
En Egipto aplicamos Imperio o Reino como convención. Faraón, la titulatura con la que se designa generalmente al monarca, es en realidad una palabra hebrea traducción del egipcio “Per-aa”, cuyo significado es “casa grande”, aplicado en primer lugar al palacio real y después al propio monarca, que aparece también en algunos textos como “neb” (señor), “nesu” (rey) o “hemef” (majestad. No confundir con “hemet”, esposa).

Por último, seria muy interesante conocer si el origen etrusco de la palabra se produce de forma autóctona (es decir, “nace” en Etruria) o por difusión, es decir que a Etruria llega de otra parte por medio de contactos culturales (como el préstamo lingüístico de los etruscos a los romanos). Por ahora pensamos que el origen es etrusco y su significado es otorgar poder sobre vida y muerte, seguramente en un contexto mágico-religioso, pero no conocemos como nace o si realmente es un préstamo a través de contactos culturales.

Para reflexionar:

  1. Comparemos el significado de la palabra “imperio” en nuestros días y su significado en origen.
  2. En el artículo hablamos del término griego “basileus”, ¿podemos establecer comparativas con imperium?, ¿qué diferencias encontramos?.
  3. Investiga sobre la palabra “basileus”.
  4. ¿Tenían los romanos el concepto de imperio expansionista tal cual entendemos hoy en día?, ¿qué formas de dominación establecen “imperios” como el romano, el persa, el macedonio o el cartaginés?
  5. Hablando del Sacro Imperio: ¿qué comparaciones podemos establecer entre la Unión Europea y el Sacro Imperio.
  6. Las influencias de culturas imperiales como la greco-romana, el imperio carolingio o el Sacro Imperio son innegables en la creación de la Europa actual. ¿Cual es la idea actual de Europa?, ¿es un imperio?
  7. Hemos visto como Francisco II disuelve el imperio, que venía traspasándose culturalmente desde los romanos del siglo I d.C. hasta los austriacos del XX, con la llegada de Napoleón. ¿Qué importancia simbólica tiene este hecho?
  8. ¿Cómo afectan convenciones históricas como “imperio” ó “príncipe” en el lenguaje actual?. ¿Afectan al mundo político y social actual como forma de legitimar ideas, acciones o propuestas?

 

Para saber más: