Rincones olvidados: Panteón de Hombres Ilustres (Madrid)

Diciembre 21, 2016 Escrito por: Tablilla De Cera - No hay comentarios

Inauguramos nueva sección dentro de las noticias semanales: Rincones olvidados. En ella tratamos de sacar del olvido aquellos rincones del patrimonio histórico olvidados por el gran público. En este caso nos centraremos en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid, cuya azarosa vida en consonancia con los últimos siglos de la historia española lo han convertido en un lugar casi desértico y desconocido incluso para la mayoría de los madrileños.

panteon-proyecto

Proyecto original e inconcluso de Fernando Arbós y Tremanti

El Panteón de Hombres Ilustres se construye en 1891 y por iniciativa de la Regente María Cristina, como un ambicioso proyecto donde estarían integrados la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, un campanile (un campanario aislado) a inspiración de modelos italianos como Pisa y un claustro adyacente a la basílica que actuaría de Panteón de Hombres ilustres del Estado y que sería sucesor del fallido intento de convertir San Francisco el Grande en Panteón Nacional (1869 y de apenas unos años de duración). El proyecto corría a cargo de Fernando Arbós y Tremanti y se situaría sobre las ruinas del convento dominico de Nuestra Señora de Atocha, cuya congregación había sido exclaustrada en 1834 bajo el amparo de las primeras desamortizaciones (un año después, Juan Álvarez de Mendizabal llevaría a cabo la supresión de órdenes religiosas). En 1899 el proyecto se da por finalizado con la construcción del claustro-panteón y el campanile, ambos de inspiración neobizantina según la moda imperante en la Europa del XIX (especialmente inspirado en Pisa). Los altos costes del proyecto impiden la construcción del recinto sacro. En 1924, ya con Alfonso XIII, se retoman las obras, esta vez con un nuevo proyecto de Basílica (la actual) y se entrega el cuidado de todo el recinto a los dominicos, aunque la guerra y Dictadura llevarán al abandono del Panteón y durante la década de los 70 (últimos años de la Dictadura y primeros años de la Transción) se construirá el actual colegio de Nuestra Señora de Atocha junto a la basílica, separando el campanile que desde entonces ha quedado completamente aislado. Durante los 80, Patrimonio Nacional se hace cargo del Panteón (no así del campanile, que hoy es tristemente inaccesible), se restaura y se abre al público.

En su interior podemos visitar una serie de mausoleos y otros tantos enterramientos de personajes ilustres. Entre los políticos encontramos a Cánovas, Sagasta, Canalejas, Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, Ríos Rosas, Eduardo Dato, Mendizabal, Argüelles, Jose María Calatrava, Salustiano Olózaga, el también político y pero igualmente escritor Martínez de la Rosa, el político y sacerdote Muñoz-Torrero y finalmente los escultores Sabino Medina y Ponciano Ponzano y el arquitecto Federico Aparici. Prim, Palafox y Castaños también estuvieron en el Panteón durante un tiempo pero sus restos fueron retirados y llevados otros rincones de la geografía española.

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